Códice Vaticano B

El Códice Vaticano B (también conocido como Codex Vaticanus 3773 o Códice Vaticano Latino 3773) es un manuscrito mesoamericano de gran importancia.

Es un códice adivinatorio que representa el tonalpohualli (calendario ritual de 260 días), con énfasis en los signos de los días, sus deidades asociadas y pronósticos. De acuerdo con Maarten Jansen (2001), contiene los siguientes elementos, comunes a los otros códices del grupo:

  • un tonalpohualli (calendario ritual de 260 días),

  • los 20 signos de los días con sus símbolos y patronos,

  • los 20 periodos de 13 días con sus respectivos patronos,

  • los nueve señores de la noche,

  • los cuatro árboles del mundo,

  • los cinco periodos de Venus y sus efectos negativos en los distintos sectores sociales,

  • pronósticos sobre el destino de recién nacidos y matrimonios en función de sus nombres calendáricos, y

  • las cinco advocaciones del dios de la lluvia asociadas con los puntos cardinales.

Contiene además algunas secciones que no aparecen en aquellos otros documentos como la de los nueve bebedores de pulque asociados con un periodo de 52 años.

No se conoce con precisión aunque, según Carmen Aguilera (2001), este documento como los otros del grupo pudo haberse elaborado en el Posclásico. Se desconoce con exactitud su lugar de origen. Si bien, de acuerdo con Carmen Aguilera, por su estilo pictográfico puede situarse, como el resto de los códices del Grupo Borgia, en una región que abarca Puebla, Tlaxcala y los linderos con la Mixteca. Anders y Jansen (1993) señalan que es posible que haya llegado a Italia en compañía de otro códice poco después de 1565. La primera referencia a este documento se encuentra en un trabajo de 1589 de Michele Mercati sobre los obeliscos de Roma. En un inventario realizado entre 1596 y 1600 se indica que para entonces ya se encontraba en la Biblioteca Apostólica Vaticana. Se le consignó como una obra sobre Indorum cultus, delineamenta, et effigies…, “Religión de los indio descripción e ilustración…”, lo que muestra que desde entonces se sabía de la naturaleza religiosa del documento. En el siglo XVII. Athanasius Kircher incluyó en su obra sobre escrituras antiguas (Oedipus Aegyptiacus) un dibujo de la página 96 acompañado de una interpretación errónea. Después de esta mención ningún investigador lo consultó y no se sabía en donde estaba exactamente hasta que en 1785 José Lino Fábrega lo localizó de nuevo en la Biblioteca Apostólica Vaticana.

Fue creado por tlacuilos (escribas-pintores indígenas), probablemente de la región mixteca-puebla o del centro de México, bajo influencia mexica.

Aunque su estilo es claramente prehispánico, algunos estudiosos sugieren que pudo ser elaborado en las primeras décadas después de la Conquista (1520-1540), ya sea como copia de un original más antiguo o como un nuevo registro de tradiciones ancestrales.

El uso de pigmentos indígenas y la ausencia de glosas europeas apoyan la teoría de un origen precolonial, pero su preservación en Europa sugiere que pudo ser enviado pronto después de la Conquista.

Está resguardado en la Biblioteca Apostólica Vaticana (Ciudad del Vaticano), bajo la clasificación Codex Vaticanus Latinus 3773.